La religión es un sistema de creencias, ritos, normas éticas, sentimientos y formas de organización que relacionan a los seres humanos con lo divino (Marzal 2002). La separación entre la religión, la política y otras esferas de la vida pública es un fenómeno reciente en la historia, pues surgió en el siglo XVII durante la consolidación de la Época Moderna; en el mundo antiguo no existía siquiera un vocablo equivalente a lo que llamamos religión ya que estuvo profundamente integrada al conjunto de la vida humana (Armstrong 2014: 14-15). La religión mantiene todavía preponderancia, contradiciendo a los intelectuales del siglo XIX que auguraban su pronta desaparición
Muchas veces, algunos investigadores han aludido a una “religión andina prehispánica”, referida en singular, lo que podría dar la falsa impresión de que existía una forma de culto única; sin embargo, pueblos con prácticas sociales muy diferentes entre sí convivieron y se sucedieron a través del tiempo en el heterogéneo territorio de los Andes centrales. Desafortunadamente, estas creencias no siempre han dejado los restos materiales con los que se expresaban, además, correspondían a una mentalidad diferente a la nuestra. Así mismo, solo un exiguo porcentaje de esos restos materiales del pasado han llegado a nuestros días.
Por ejemplo, para el estudio de la religión de los ichma (Espinoza 2018a y 2018b), la documentación colonial tienden a centrarse en el dios Pachacamac (figura 1), cuyo adoratorio principal era el santuario del mismo nombre en el valle de Lurín, y sobre todo en un conjunto general de ritos que eran recordados o practicados clandestinamente por algunos indígenas. En cambio, entre las divinidades de los ichma del valle bajo del Rímac, apenas se menciona al dios homónimo y a Sulcovilca, la divinidad ichma de Armatambo (Chorrillos). No se cuenta con referencias de muchas otras divinidades, santuarios y rituales locales que rápidamente desaparecieron al instalarse en el valle la sede del poder religioso español en América.
Figura 1: El idolo de Pachacamac (foto: Andina.pe)
Aun con las limitaciones mencionadas, conocemos algunos rasgos que compartieron varias religiones del área andina prehispánica, que trataremos en el presente blog. Adviértase previamente que entenderemos por divinidad a todo ser o elemento natural con cualidades sagradas, por lo que es un término genérico y, como veremos, equivalente al quechua huaca; por dioses nos estaremos refiriendo específicamente a las divinidades de alta jerarquía, ya fueran principales o secundarias.
Las huacas o divinidades andinas
Las divinidades andinas eran llamadas huacas en quechua y constituían oráculos, es decir, podían hablar con sus creyentes, respondiendo preguntas y manifestando vaticinios (Curatola y Ziólkowski 2008). Esta facultad parlante de las huacas era realizada a través de un sacerdote o especialista religioso. Nótese que la distinción entre sacerdotes y gobernantes políticos que se dio en ciertas sociedades prehispánicas, como la lchma, fue producto de una especialización laboral y no, como decíamos antes, de una separación entre lo religioso y lo político a la manera contemporánea. Para los vaticinios que se referían al futuro de las actividades económicas, es probable que los sacerdotes hubieran utilizado bioindicadores, esto es que observaban el comportamiento de animales o plantas para prever condiciones climáticas, lo que a su turno permitía planificar las actividades agrícolas y pesqueras o el almacenamiento de productos alimenticios.


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